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jueves, 17 de noviembre de 2011

Nueva Zelanda: Capitulo 8 - Se terminó la primera etapa


En el capitulo anterior habíamos quedado en que estábamos en Dunedin, ciudad más importante de la región de Otago. Como la mayoría de los días acá, la cosa partió temprano, (considerando que estamos de vacaciones) porque como siempre los camping hay que dejarlos antes de las 10 AM. En todo caso esta vez no importaba, porque habíamos hecho la reserva para ir a la fábrica de Cadbury a las 11 (no sabíamos si la reserva había quedado confirmada, porque fue por internet, pero igual partimos). Llegamos al lugar tipo 10.30 y lo primero que nos recibe es el rico olor a chocolate. Estábamos en la calle, recién desayunados, pero inevitablemente se te hacía agua la boca. Entramos a la tienda de la fábrica y tomamos el tour por las instalaciones. Lamentablemente como era día Domingo, la planta no está en funcionamiento, pero el tour igual iba, aunque no veías la producción misma, igual te mostraban algunas maquinas, un museo, te explicaban todo el proceso del chocolate y de cómo hacían algunas cosas como las Jaffas (que son como unos chubis, pero más gordos y la cubierta tiene sabor a naranja… deliciosas), te daban a probar chocolate recién salido de la maquina, aún caliente… que cosa más rica. Además al principio te pasaban una bolsa con algunos chocolates que hace Cadbury. Bueno durante el recorrido el tipo que nos guiaba (que era un guatón nerd que se trataba de hacer el cool) iba haciendo preguntas y el que contestaba bien le daba un chocolate. Había una rucia gorda que contestaba todo muy rápido, era muy chistosa, porque parecía desesperada por comer chocolates (era igual a la Pequita del Jappering con Ja, pero más gorda). Finalmente logramos contestar algo y nos dieron más chocolates (la Paula le apuntó a cuantas Jaffas habían en un tarro y yo a cuanta leche se usaba diariamente en la fábrica… en realidad nadie la achuntaba al número y yo dije que se usaba mucha lecha, y gané). Bueno la mejor parte del tour es que te llevan como a un silo donde, sin que te avisen, cae una cascada de 1 tonelada de chocolate en frente de ti. Obviamente te tomaban fotos (uno no podía entrar a la fábrica y a esa parte con cámaras) que todos salían con cara de huevones mirando cómo caía una tonelada de chocolate frente a ti y después te las vendían (como siempre, no las compramos). A la salida del tour, nuevamente pasabas por la tienda y tuvimos que comprar algunos chocolates para probarlos.




Después de tan dulce comienzo recorrimos la ciudad que como les había contado, tiene una arquitectura Victoriana bien bonita, varias iglesias, la estacón de trenes, edificios varios. Después fuimos a la península de Otago para ver más animales. En la península primero pasamos a ver un castillo que hay, pero la entrada era bien cara y dijimos… se supone que vamos a ir a Europa, así que allá veremos castillos y cosas así. Siguiente parada ir a ver pingüinos, leones marinos, focas y albatros. Al final también para ir a verlos te cobraban (acá te cobran por muchas cosas). Cuento corto, finalmente los vimos gratis volando (a los albatros, porque ninguno de los otros vuela) y aprovechamos de descansar un rato junto al mar. Lo otro que habían demasiadas en esta península, eran las gaviotas. Finalizando el día nos fuimos de Dunedin y sus alrededores, y dormimos cerca de Oamarau (donde para variar se pueden ver pingüinos, focas, etc… que en realidad ya no nos interesan tanto).




Luego de una noche bien lluviosa, amaneció despejadísimo. Salimos de la costa y nos internamos a las montañas (antes pasamos por Oamarau) para ir a Mont Cook que si no me equivoco es el cerro más alto de NZ. En el camino pasamos por unas represas con unos lagos que si no supieras que son artificiales te gustarían más. Incluso hacía calor y nos bañamos en uno. El agua estaba bien fría, pero igual bien (el camping del día anterior no tenía ducha, era de los del DOC, así que bienvenido sea). Finalmente llegamos a Mont Cook y la cagó para lindo. Con mucha nieve y glaciares a su alrededor. También mucho viento. Bien bonito. Ese día nos quedamos en otro camping del DOC y al día siguiente hicimos algunas de las caminatas que había. Vimos los lagos azules (con suerte unas pozas y más encima verdes) y después fimos a subir un cerrito que tenía vista (un poco a lo lejos) de unos glaciares, montañas nevadas y además se veía un lago que tenía pedazos de hielo flotando (no sé porque las fotos no salieron), esto último muy choro.







El camino siguió y ya nos quedaba poco en este maravilloso país. Así es que teníamos que lavar ropa (desde Tongariro que no lo hacíamos, más de 2 semanas) antes de ir a Australia. Por esto tratamos de llegar temprano a un camping (era del DOC, pero bien producido, con lavandería, cocina, baño normal y sobre todo, ducha con agua caliente). Llegamos pasado la hora de almuerzo así que comimos al tiro. Justo cuando íbamos a ir a lavar, una pareja de franceses se nos adelantó y ocupo la maquina. Filo aún es temprano dijimos. Nos duchamos y cuando salimos de la ducha, vemos que una vieja (que recién había llegado al lugar) va caminando a meter su ropa a la maquina, la Paula de dice que nosotros estábamos esperando la maquina y la vieja le contesta “y que?” y la muy #%&%$%&# nos cagó (era como dice la canción una Vieja Juliá). Ya se estaba comenzando a oscurecer y decidimos abortar la misión lavado y dejarla para el día siguiente en Christchurch. A todo esto el lugar donde estábamos era un bosque (Peel Forest) bien bonito.
  
Al día siguiente partimos a Christchurch, nuestro último destino, pero antes pasamos por Akaroa, que es una playa donde los que primero se asentaron allá fueron los franceses, por lo que es media afrancesado. Bien bonito todo. Además pescaba internet y pude ver el triunfo de nuestro querido Chilito sobre Paraguay (el partido con Uruguay no lo vi… por suerte parece). Llegamos Christchurch, buscamos camping y por fin pudimos lavar la ropa (en realidad al final toda la ropa no cabía en una sola carga así que la Vieja Juliá nos terminó haciendo un favor). Tuvimos que hacer de nuevo la mochila (que lata). Día siguiente recorrimos la ciudad (con mucha nostalgia de mi antigua pasada por acá) y vimos como fue que el terremoto golpeo acá a principio de año. Todo el centro estaba cerrado, incluso para los peatones ya que están arreglando todo (aún les queda n). Vimos muchas casas demolidas o bien destruidas y cosas cerradas. En realidad me dio la impresión que no había mucho para ver. Le mostré la casa donde viví a la Paula y después fuimos a Sumner que es una playa que está cerca. Allá terminamos de empacar nuestras cosas y caminamos un poco por la costanera. Después fuimos a dejar la van… se acabó el recorrido junto a nuestra Escape.






Aún era temprano, tipo 2 de la tarde (nuestro vuelo a Melbourne es a las 6.30AM), así que vimos que podíamos hacer y decidimos ir al Centro Antártico Internacional. En Christchurch dicen que ellos son la puerta de entrada al continente blanco, de donde salen más vuelos hacia allá (que increíble si nosotros estamos más cerca). La cosa era bien chora, te mostraban como era la cosa en la Antártica, veías más pingüinos (de los enanos), vivías una tormenta de viento (viento de más de 50km/h a -20°C, para recongelarse) y te explicaban y mostraban muchas cosas del continente helado. La otra gracia que tenia la cosa es que está al lado (5 minutos caminando) del aeropuerto y te llevan en un bus gratis (eso si no evitó que antes caminásemos casi 10 cuadras con las mochilas) y nos ahorramos el bus al aeropuerto.







Ahora, nos encontramos pasando la noche en el aeropuerto esperando por nuestro vuelo.

Cosas Raras: Las ovejas negras existen, son bien feas. Perdonen nuestro poco conocimiento por si esto no les causa ninguna impresión. Lamentablemente no les pudimos tomar fotos porque veníamos en la carretera rápido y con varios autos.

“¡Hágalo Por Favor! No sea idiota”: En este caso va una cosa que le pasó a cada uno. Primero (sólo porque es el orden cronológico) la Paula estaba cocinando la poca comida que nos iba quedando y se le ocurrió dejar los huevos sueltos en una superficie lisa y con un poco de inclinación, resultado sólo un huevo roto (por suerte, ya que solo eran 3), pero en la pata de la Paula y para limpiarlo fue a meter la pata a un estero que estaba al lado, siendo que en la van hay agua!!! Ahora toca lo más idiota… cuando fuimos a caminar en Mont Cook, en la mitad de la cosa me doy cuenta que estaba sin los lentes de sol y creí que se me habían quedado en otro lado donde habíamos caminado antes.  Pasamos por el auto, revisión rápida y no estaban, así que partí a buscarlos (eran sólo 20 min.). Resultado final…no estaban donde creí perderlos, porque siempre estuvieron en el auto (se habían caído entre medio del asiento cuando me puse bloqueador) y no salí con ellos a caminar… jajaja.
Bueno amigos, así finaliza esta primera etapa en nuestro viaje donde pasamos por un país que nos gustó muchísimo a ambos (incluso como para vivir, pero no porque los echaríamos mucho de menos a ustedes).
En resumen algunas cosas que nos llamaron la atención y que recopilamos, ahora en nuestro rato de ocio en el aeropuerto. Primero que acá la cultura del reciclaje y de la ecología es algo que tienen muy metido en la cabeza. Otra cosa es que acá todos los baños públicos (la gran mayoría) están limpios, tienen Confot, son gratis y las cadenas funcionan y se llevan todo. La pinta de la gente que se ve en la calle, no solo por las extrañas combinaciones de algunos, sino que mientras ves a algunos abrgados hasta el cuello, el tipo del lado va en short, polera y chalas. También todo el provecho que le sacan al turismo, con muy buenas y variadas instalaciones (para todos los gustos y precios). Además todas las ciudades o pueblos tienen alguna característica como los “más algo” o “uno de los únicos” o “la capital de”, todos tienen su cuento. Finalmente el cómo incorporan la cultura de los pueblos originarios (incluso el himno nacional tiene una estrofa en Maori), dándole mucha importancia, claro que ellos sólo tienen un solo pueblo originario (en Chile hay muchos).
Ahora si para terminar unos rankings con las cosas que más nos gustaron en distintas categorías.
Actividades que hay que hacer (descontando lo obvio de recorrer en una campervan o motorhome):
1.       Tongariro Alpine Crossing
2.       Caminatas por P.N. Abel Tasman
3.       Crucero en los Fiordos.
Menciones honrosas: Bungy, Gusanos Luminosos.

Mejores Paisajes Naturales:
1.       Mont Cook.
2.       Milford Sounds.
3.       Arthur´s Pass Nevado
Menciones honrosas: Cape Reinga, Bay of Islands, Glaciares Fox y Franz Josef, Coromandell.

Mejores lugares como para vivir (según lo que vimos):
1.       One Tree Hill
2.       Wanaka
3.       Queenstown
Mensiones honrosas: Paihia, Dunedin, Marahau.

Mejores Campings:
1.       Jackson, cerca de Arthur’s Pass (el más bacán)
2.       Tapotupotu, cerca de Cape Reinga (el más bonito)
3.       Peels Forest (mejor relación precio – calidad)

Espero que les haya gustado la cosa, pero esto es sólo la primera parada, de la cual además de la nostalgia por tiempos anteriores, nos llevamos muchos nuevos recuerdos y experiencias que guardaremos por siempre. Síguenos en el viaje.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Nueva Zelanda: Capitulo 7 - Llegamos al extremo

Como les habíamos contado en el capitulo anterior, estábamos en Queenstown, ciudad súper turística (es como un Bariloche) y ese día teníamos planeado algunas actividades. Nos levantamos con un día nublado. Lo primero que hicimos fue ir al Kiwi Birdlife Park, que era un parque de animales, principalmente aves de Nueva Zelanda. Lo choro era que te pasaban una maquinita con audífonos donde tu presionabas el número del lugar en que estabas y te hablaba contándote de que se trataba, era como ir en un visita guiada, pero a tu ritmo. En el parque fuimos a un show de conservación, con aves, unas lagartijas locales y otros animales, además vimos también a kiwis vivos, esto último es súper raro ya que el kiwi es un animal nocturno y para que uno lo pueda ver los tienen en unas piezas oscuras donde les invierten el día por la noche. La lata es que no se puede tomar ninguna foto ni video. En resumen el parque era muy interesante y entretenido.





Lo siguiente que hicimos y teníamos pendiente del día anterior fue subir al teleférico, el Skyline, el cual es muchísimo más moderno que el de Santiago. Subimos hasta un mirador que se veía toda la ciudad y el lago. Además de eso pagamos para ir al Ludge, que son unos carritos como auto chicos que bajan por una pista en el cerro. Tu manejas un manubrio que además si quieres frenar lo tienes que tirar hacia adelante y sino baja producto de la gravedad. Para llegar al inicio de la pista te tienes que subir a un andarivel de silla (el inicio de la pista es un poco más arriba que donde termina el teleférico) y te subes a tu ludge y bajas por la pista (te pasan casco para andar). Nosotros habíamos comprado 2 tiradas ya que hay 2 pistas, una fácil y la otra un poco más rápida (la primera tirada obligatoriamente es por la fácil). La cosa es muy entretenida, tanto que pagamos por hacerlo una vez más. Debería haber algo así en el Cerro San Cristóbal, sería muy choro y buen negocio.






Con todo lo anterior se acababa esa movida mañana y partíamos a Te Anau puerta de entrada a Fiordland (los fiordos), pero antes quería pasar al puente donde se inicio el tema del salto en Bungy, el cual se encontraba en el otro camino ente Wanaka y Queenstown. El día se estaba poniendo más feo, incluso llovía un poco, así que cuando llegamos al puente nos quedamos en el auto viendo de lejos aprovechando de comer un snack antes de seguir el camino y almorzar más allá. De pronto vemos que llega un bus y mucha gente se baja, así que decidimos seguirlos y entramos a la cosa del Bungy, que es como un centro con tienda, cafetería y pantallas que te muestran la gente que esta saltando. Todo muy turístico y choro. El salto es desde el borde de un puente de trenes que ya no se usa y tiene una altura de 43 metros, calculando al ojo, algo así como 17 pisos (justo la altura donde vivíamos). Vemos que se tiran como tres personas y nos comienza a picar el bichito. Cuento corto, decidimos hacerlo. Igual es bien seguro, te pones un arnés, después te amarran los pies con otro más, el cual además va como con unas toallas para que no te duela el tirón, de allí ponen el elástico (es como una cuerda gorda) y también enganchan allí el primer arnés que te pusieron (que es el de seguridad), porque uno finalmente se tira amarrado de los pies. Una vez que saltas y dejas de rebotar, te van a buscar en un bote inflable y te estiran un palo para que lo agarres (uno parecía piñata colgando), así te bajan al bote y te sueltan del elástico (como estaba lloviendo y el bote estaba mojado quedamos empapados y después nos tuvimos que cambiar de ropa). Los tipos mientras te amarran te meten conversa de cualquier cosa para que no te pongas nervioso. Una vez que estás listo caminas unos pasos por una plataforma hasta el borde, eso si el tipo que te ayuda está todo el rato sujetándote para que no te caigas aún (uno parece entre prisionero de pirata, con los pies amarrados y a punto que te tiren al mar). Finalmente uno salta, rebota y ya está listo. Para que les voy a mentir que la cuestión igual de cosa, pero una vez que estás parado al borde y miras abajo, ya es tarde para arrepentirte y tienes que saltar, mejor dicho dejarte caer. Es realmente heavy saltar de un puente y sentir la sensación caída libre. La Paula fue primero y yo después (no podía arrugar si es que ella ya se había tirado). Mientras uno se tiraba, el otro le tomaba fotos y videos (yo me tire con otra cámara en la mano para filmar la caída), así no teníamos que comprar las fotos y los videos que te vendían extra, que eran bien buenos, pero además muy caros.





Después de nuestra experiencia extrema, había que seguir rumbo. Como les había contado, venían los fiordos, así que el resto del día tratamos de avanzar lo más cerca de Milford Sounds (ese era el nombre del fiordo que fuimos). Pasamos por Te Anau y finalmente dormimos en un camping del DOC (como la CONAF) que sólo tenía letrinas. Lo que no esperábamos si, a pesar de haberlo escuchado, es que iban a haber tantos mosquitos (en general ha habido muchos mosquitos por todo NZ que nos han hecho chupete, pero estos se pasaron), incluso según leímos después, la leyenda Maori dice que los mosquitos fueron puestos por los Dioses allí para proteger y preservar este lugar que les había quedado tan bonito. Además tuvimos un problema con el gas de la cocina (se nos acabó) y terminamos cocinando los tallarines en el agua (que justo alcanzo a hervir) por mucho rato. Día siguiente, levantada temprano, sin ducha, para ir al fiordo, lo que no teníamos era el ticket comprado, por lo que teníamos que tratar de llegar con tiempo (allá venden los ticket de los cruceros también, así que no estábamos tan urgidos por eso). Avanzamos por un camino maravilloso, con lagos como espejo, cerros nevados, bosques e incluso un túnel rodeado de nieve. Llegamos a Milford Sounds a eso de las 10 Am y a esa hora eran los cruceros más caros, así que decidimos tomar otro a las 3 de la tarde. El rato que teníamos que hacer hora, aprovechamos de retroceder algo del camino (que lo habíamos hecho algo apurado), he ir a ver unos lugares que nos parecían interesantes. Así pasamos por unas cascadas, bosques y por un algo que no alcanza para pueblo (eran como 2 casas) donde había un pequeño museo con cosas bien choras de la zona de los primeros colonos y de cómo se había hecho el túnel. Además aprovechamos de comprar un insecticida.


Finalmente llego el momento de ir a los fiordos, para eso pasas por un terminal donde paran todos los botes que recorren la zona (es increíble el nivel de infraestructura que tienen y como eso permite el desarrollo del turismo, la cosa casi parecía aeropuerto). Tomamos el nuestro y al partir lo primero que vemos es una cascada que cae majestuosamente. No fue la única que vimos. Para nuestra suerte el día estaba totalmente despejado, así que nos fuimos arriba en la cubierta, aunque igual corría mucho viento. Lo que vimos es simplemente como diría Javier Miranda... “Maravillozoo” o como diría Peter Veneno… “en dos palabras, ipre sionante”. Las montañas nevadas que llegaban hasta el mar, los acantilados, los bosques, las caídas de agua, con arcoíris incluido. Además vimos pingüinos enanos y más focas, sólo nos quedaron debiendo los delfines. En fin tal vez las imágenes valen más que mil palabras.















Después de los fiordos recorrimos el camino de vuelta, pasamos por las lagunas espejo. Paramos en Te Anau a comprar gas y dormimos en un camping del mismo tipo que el anterior, pero este era gratis.



Día siguiente partimos con destino al extremo sur de la Isla Sur (como el Cape Reinga, pero del otro lado). Pasamos por Invercargill, que es la ciudad más grande de la zona donde aprovechamos de abastecernos y comprar una olla chica (se no perdió la otra e igual teníamos que pagarla). Llegamos a Bluff, que es un puerto tipo Llolleo o Quintero, no muy bonito y allí se encuentra un faro y un letrero (muy similares a los que están en el norte). Allí aprovechamos de almorzar y continuamos a nuestro próximo lugar.



Lo que seguía era la Catlins Coast, que es una parte de la costa de la zona sur donde se pueden observar muchos animales. Ese día llegamos a Curio Bay y en ese lugar se podían ver pingüinos de ojos amarillos, delfines héctor, focas, leones y elefantes marinos. Además hay un bosque que esta petrificado. De todo esto vimos sólo los pingüinos que eran muy bonitos y el bosque, y lo mejor de todo que gratis sin tener que tomar ningún tour o visita guiada (en todos lados decían que sin tour era muy difícil poder ver los pingüinos de cerca). Ese día dormimos en un camping que estaba en ese lugar. Después de dos días sin ducha y sólo letrina, se agradecía cualquier instalación superior, pero en realidad las de este camping (que era barato) dejaban que desear. Sólo cumplía con 2 de las 3 “B”, bonito y barato. La ducha se pagaba a parte (2 dólares) y se supone que duraba 7 minutos, esta con suerte duro 4 (habíamos estado en otros lugares donde la ducha duraba también 7 minutos y alcanzaba hasta para meditar) y me quede con parte del jabón en el cuerpo y no salía más agua así que como tenía el pelo mojado humedecí la toalla y así me saque lo que me quedó (no tenía más plata en ese momento para ducharme más rato). Seguimos por la Catlins Coast y pasamos por Nugget Point, donde vimos a los leones marinos a lo lejos (gracias a una pareja de escoceses que tenían largavista). Ese día terminó en Dunedin, que se caracteriza por ser una ciudad universitaria, con una arquitectura victoriana y porque está la fábrica de chocolates Cadbury (a la cual trataremos de ir). Buscamos un camping temprano y nos guardamos para lo que se viene al día siguiente, recorrer la ciudad, ir a los chocolates y recorrer la península de Otago que dicen que es muy bonita y con muchas animales que ver, pero todo eso será para el próximo capítulo.








Cosas raras: en el lugar donde vimos el museo sobre los primeros colonos y como se hizo el túnel del camino a Milford Sounds, vimos estas súper obras de arte.


“¡Hágalo Por Favor! No sea idiota”: En esta oportunidad son varías las cosas que clasifican, como por ejemplo “si le dicen que hay mosquitos, lleve el maldito repelente” o “revise si tiene todo lo que necesita para así no quedarse sin gas cuando está cocinando”. La ganadora es “si va a una ducha que le cobran y el agua se corta sin aviso, lleve más plata, sólo por si acaso, para no quedarse con el jabón o shampoo en el cuerpo”
Eso sería todo por ahora, esta actualización corresponde a todo lo que hicimos hasta el día 12 de Noviembre. El próximo capítulo será el último desde Nueva Zelanda para continuar nuestro rumbo a Australia. Síganos en el viaje.